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Caja para mensajes positivos

Caja para mensajes positivos

Hablamos siempre de la importancia de los pensamientos positivos.

No es lo mismo estar todo el tiempo quejándose de lo que nos pasa, de lo que no tenemos, de lo que no nos valoran, de lo mal que nos encontramos, de eso que no nos ha salido como queríamos… que recordar lo bueno que nos pasa o vivimos.

Tenemos que intentar enseñar a nuestros hijos o alumnos que siempre hay algo positivo cada día.

Una actividad que siempre hago cuando trabajo con niños o con mis propios hijos es una “Caja de cosas positivas”.

Con cajas de zapatos o de cartón pequeñas y material variado, construimos nuestra caja cada uno.

El material que suelo poner a su disposición es el siguiente:

  • Gomets
  • Fieltro
  • Goma Eva
  • Cintas de varios colores y formas
  • Recortables
  • Purpurina
  • Abalorios
  • Elementos brillantes
  • Pegamento
  • Pinceles
  • Plumas
  • Témperas o pinturas acrílicas
  • Varios papeles de colores: charol, seda, celofán, cartulinas…
  • Pinturas, rotuladores, lápices…
  • Etc

Cada uno decora su caja como más le guste. Puede utilizar libremente cualquier material del que disponen y como mejor lo consideren. Las cajas pueden estar orientadas de cualquier forma: a lo alto, a lo ancho, tumbadas…

El tiempo para realizar este trabajo no tiene límite. Cada uno tiene su ritmo y unos son más perfeccionistas que otros. Así que, a unos les llevará una jornada y a otros dos o más.

Una vez que tenemos las cajas decoradas, en la cara de la caja que queda en la parte superior, realizamos un corte para formar una abertura, como el de una hucha.

La caja la pegamos para cerrarla. Para que no se pueda abrir hasta que decidamos o cuando esté llena.

Las ponemos en un lugar accesible y visible y establecemos la forma de usarla.

En el cole, cada lunes, después del fin de semana, escribíamos en un papel todo lo bueno que nos había pasado esos días, cosas que habíamos hecho que nos encantaron, amigos a los que habíamos visto, películas que nos habían gustado mucho, palabras bonitas que nos habían dicho, excursiones, juegos en familia… todo lo que nos había hecho reír, disfrutar, soñar… o, los más pequeños que aún no saben escribir, hacían un dibujo con esas mismas indicaciones.

Bueno, todos podían dibujar, evidentemente.

Lo doblamos lo suficiente para que quepa por la abertura y lo metemos en nuestra caja. Ahí queda. Y así, semana tras semana, en nuestra caja mágica.

En el caso de alumnos la caja la abríamos el último día de curso. Lo dedicábamos a repasar todo lo bueno que nos había sucedido ese año, las cosas que nos habían hecho felices y prepararnos para que siguiese siendo así durante el verano.

Podían hacerse otra caja para llevársela de vacaciones y meter papelitos con sus aventuras cuando lo deseasen.

En casa, podemos tener siempre una caja hecha y en uso. Un buen momento para abrirla, por ejemplo, es ese momento en que nos sentimos mal, que parece que no nos salen las cosas bien o como queremos, que estamos pesimistas o de bajón… y nos hará cambiar la perspectiva. También podemos decidir abrirla una vez al año, cada seis meses o cada cambio de estación.

Además, el tener que ir haciendo cajas nuevas también nos permite utilizar técnicas de decoración nuevas, usar materiales distintos, dibujos diferentes…

No es algo solo para niños, los adultos también podemos hacer nuestra caja. Además de dar ejemplo nos servirá para motivarnos y hacernos ver las cosas de otro modo.

Estáis a tiempo de hacer una para este mes de agosto. Manos a la obra!!!

Caja para mensajes positivos

Lola

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