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Cuéntanos cosas: entrevista a Gala Rodríguez

Cuéntanos cosas: entrevista a Gala Rodríguez

¡Bienvenida, Gala, a esta casa!

Hoy entrevistamos a Gala Rodríguez. Ella es la fundadora de Escuela de Vida Lenta, un lugar donde encontrar el camino adecuado para nutrirte y sentirte mejor.

Hemos elegido a Gala para comenzar este proyecto, “Cuéntanos cosas”, porque estamos convencidos de que, en un porcentaje muy elevado, la alimentación es la base de la salud física y mental.
Por eso queremos comenzar esta andadura hablando de ello, de cómo hacer las cosas bien desde el principio, desde que somos madres o padres y tenemos que decidir cómo alimentar a nuestros hijos y cómo alimentarnos nosotros mismos para ganar en calidad de vida.

Hola, Gala, qué suerte tenerte como seguidora y guía de El círculo de Lola. Es un lujo poder contar con tus consejos y sabiduría.

Antes de nada, decirte que, cuando te conocí me llamó la atención una cosa: la luz que desprendes toda tú, jejejejejeje… el brillo que irradias, tu sonrisa… y hay algo que suelo admirar: a las personas felices y luminosas. Creo que es importante seguir su ejemplo para mejorar, en lo posible, nosotros mismos.
Así que, gracias por ser así, por dar luz al mundo.
Ahora sí, te toca hablar a ti.

ECL: ¿Quién es Gala Rodríguez?

G: Qué pregunta más difícil, jeje. Soy una persona en constante evolución, siempre aprendiendo de mí misma y de mi alrededor. Me encanta poder trabajar inspirando y acompañando a las personas a que consigan recuperar su brillo natural. Es mi misión en la vida. No siempre lo he tenido claro y hace unos años pensé que nunca la encontraría, pero una vez la encuentras, lo tienes cristalino.

Soy una persona práctica, me gustan las cosas sencillas y fáciles de implementar y por eso en mi trabajo trato mucho la parte práctica del cambio de hábitos, haciéndolo fácil.

Soy perfeccionista, pero es algo que estoy trabajando desde hace años, porque no es una cualidad realmente buena, genera parálisis, sufrimiento innecesario y falta de disfrute en la vida. Justo lo que nos pasa con el cambio de hábitos alimenticios. Queremos hacerlo todo perfecto de un día para otro y cuando llevamos 3 días nos entra la angustia vital y lo dejamos todo.

ECL: ¿Qué es Escuela de Vida Lenta y por qué surge?

G: Escuela de Vida Lenta surgió mientras me formaba en nutrición y cocina vegetariana.

Ya había tenido un proyecto previo de otra temática que estaba justo derivando hacia la nutrición saludable y fue durante mi formación cuando me surgió incluso el nombre de lo que iba a ser mi nuevo proyecto.

En Escuela de Vida Lenta trato de fomentar un estilo de vida saludable, priorizando una buena nutrición, el trabajo sobre nuestra relación emocional con la comida, reducción de tóxicos en nuestro día a día y una forma de tomarse la vida desde la consciencia y el disfrute.

ECL: ¿Por qué es tan importante que un niño se alimente bien desde el mismo momento de su nacimiento?

G: A la vista están la cantidad de trastornos de la alimentación que tenemos, diagnosticados o no.
Las asociaciones emocionales de las vacaciones o de las celebraciones con la comida basura. El concepto de premio con el azúcar o cuando me siento triste… Y, además, comemos por llenar el estómago y no por llenarnos de energía vital.

Cuando tenemos sobre peso nos ponemos a “dieta” aburrida, restrictiva que acaba en fracaso. Una tras otra. ¿Te suena?

Para mí, por todo esto, es esencial educar (y no digo imponer) en un estilo de vida saludable y balanceado, sin por ello tener que ser radicales, exigentes y culpabilizarnos después de cometer los típicos excesos.

Normalmente comemos un mínimo de 3 veces al día. Los alimentos que ingerimos pueden ser nuestro mayor enemigo o nuestro mejor aliado. ¿Cómo no va a ser importante? Debería ser una asignatura troncal en la educación de nuestros hijos.

ECL: ¿Cómo influye la alimentación en el aprendizaje?

G: La alimentación influye en la capacidad de concentración, en la lucidez mental, en la hiperactividad de nuestros niños, en las actitudes depresivas, en actitudes adictivas…

Si nuestro cuerpo está tratando de deshacerse de tantos alimentos que pueden resultarle tóxicos, ¿cómo va tener energía disponible para dársela a nuestro cerebro o a nuestra experiencia vital?

Si no le damos diésel a un coche que necesita gasolina, ¿por qué damos a nuestro cuerpo comestibles que no le benefician?

ECL: Háblanos de la importancia del ejemplo para nuestros hijos a la hora de alimentarnos los adultos.

G: En mi experiencia, los niños suelen pasar por fases. Cuando comienzan a comer lo aceptan todo y disfrutan con todo, pero luego vienen fases de “es verde y no me gusta” o fases de “puagggg” genérico y rechazo a lo nuevo.

Y ahí es cuando nos ponen a prueba a nosotros. Porque, si a pesar de eso, en casa se sigue comiendo saludable, ellos tienen la opción de volver a probar y volver a engancharse a alimentos que han rechazado la última época. Si por el contrario nuestros hábitos alimenticios no están bien definidos, ellos entenderán que no es tan importante como decimos, puesto que nosotros no los estamos llevando a cabo.

Y al no tener el estímulo constante de platos variados, nutritivos y deliciosos, es difícil que lo interioricen como algo propio, necesario e importante y vuelvan a querer probar lo que hasta ahora han rechazado, simplemente porque no lo ven.

Un ejemplo que se me ocurre: en ciertos países, la carne de caballo es habitual, pero aquí nos da como repelús pensar en comernos un caballo, ¿verdad?

Pues en casa pasa igual, si en casa tomamos variedad de verduras a diario ellos lo perciben como algo normal en su vida y es lo que interiorizarán. Y si no toman como algo normal desayunar un vaso de leche con bollería de desayuno, también es más probable que lo rechacen como hábito.

No significa que no se puedan hacer excepciones, por supuesto, pero lo que marca nuestra salud es lo que hacemos cada día de forma habitual.

ECL: ¿Cómo podemos plantearnos dar el cambio que propone Vida Lenta y tener éxito?

G: Para mí los 3 pilares básicos son la teoría (saber qué cambiar), la práctica (saber cómo hacerlo, tener recetas, saber preparar menús saludables, trucos de organización…) y el trabajo personal del adulto (para identificar los patrones de conducta, las creencias, las asociaciones emocionales que tenemos en torno a la comida y poder trabajar desde el interior).

Como yo siempre digo… si fuera fácil cambiar nuestros hábitos alimenticios… todos lo habríamos hecho en un pis pas, ¿no? Pero resulta que suele ser un hueso duro de roer. Hacen falta ganas y creatividad, o en su defecto, acompañamiento profesional.

ECL: ¿Cuál de los talleres que impartes es el más exitoso y por qué crees que es así?

G: Hace un tiempo diría que el curso “21 Días Introduciendo Batidos Verdes”, el primero que creé en Escuela de Vida Lenta y por ello el que más ediciones ha tenido.

Por él han pasado cerca de 250 personas, con muy buen feedback por su parte que, incluso, ha supuesto un punto de partida para algo más profundo para ellas y meses después me contactan para contarme cómo les ha cambiado su vida.
Algunas me conocen a través de ese curso y terminan contentas porque es un hábito fácil de incorporar y, desde muy pronto, se ve la mejoría. Muchas se animan a profundizar trabajando conmigo en otros programas y cursos.

Y visto que este formato les ayuda mucho, he creado un club (Club Reto 21 Días) en el que cada mes tratamos un tema (decidido entre las participantes y yo) y proponemos un reto de 21 días. Este formato funciona muy bien porque no es nada estresante, es factible y compatible con el ritmo de vida actual y por ello resulta muy motivador.

En general estoy teniendo muy buen feedback de las personas con las que trabajo y estoy pasando por una época muy creativa que está dando sus frutos con mis clientas. Me encanta poder inspirar y poner mi granito de arena en que las personas recuperen su brillo natural.

ECL: ¿Qué tipo de personas asiste a tus talleres?

G: Mujeres, en el 99% de los casos. Muchas de ellas mamás que al sentir la presión de ser ejemplo para sus hijos han decidido involucrarse en su propio cambio de hábitos y aprender a inculcárselo a sus hijos. Aunque tengo muchas clientas que no son mamás, pero están en un proceso personal variado, incluyendo su relación con la comida y sus hábitos alimenticios.

ECL: ¿Realizas un seguimiento de tus clientes? ¿Cómo les acompañas?

G: Sí, normalmente mis cursos llevan un acompañamiento grupal o individual, en grupo de Facebook, o sesiones grupales o individuales en directo. También atiendo por correo electrónico. Dependiendo del tipo de curso o programa, hacemos un trabajo más profundo, como en un programa individualizado.

ECL: Cinco hábitos saludables para incorporar, de modo inmediato, en nuestra alimentación diaria.

G: Cinco hábitos saludables:

1) Tomar vegetales en todas las comidas (a ser posible).
2) Evitar el azúcar en la medida de lo posible.
3) Cambiar alimentos refinados por integrales.
4) Reducir los procesados al máximo y potenciar la cocina con los peques.
5) Hablar con ellos de los alimentos que es bueno tomar de forma habitual y cuáles debemos dejar para ocasiones puntuales porque nos hacen daño. Educar.

ECL: Danos un consejo “estrella” para despedirnos.

G: Disfrutar de la comida siempre. Tenemos una relación amor odio con la comida y partimos de la creencia de que comer saludable es aburrido, insípido o hace falta cocinar durante horas cada día. Nada más lejos de la realidad. La comida es placer y es bonito reconocerlo.

Gracias, Gala, hemos aprendido mucho contigo, como siempre, y estamos encantados de leerte y seguirte en tu proyecto Escuela de Vida Lenta, Nutrición y Hábitos Saludables.

Suerte!!!

Lola

2 comments so far

BablofilPublicado en1:57 pm - May 15, 2017

Thanks, great article.

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