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Cuéntanos cosas: entrevista a Martha Zein

Cuéntanos cosas: entrevista a Martha Zein

Hoy queremos presentaros a Martha Zein.

No tengo palabras para describir a alguien como ella. Para mí, es un ejemplo de ser humano que aporta tanto a la vida que no sabría como agradecer todo lo que hace.

Martha es alguien muy especial. Aquí podéis comprobarlo:

http://www.produccionesorganicas.org/flash/marta-zein.php

Así que, sin más demora, hablamos con ella.

Buenos días, Martha, qué bien que puedas dedicarnos este ratito.

Siempre te he admirado. Eres como la hermana mayor que siempre hace lo que tú desearías, jejejejejeje…

MZ: Y mira tú que en ti yo veo a una mujer que no retrocede jamás y que siempre ha hecho caso a su mundo invisible, donde no sólo se sitúa nuestro corazón… Mi hermana no sabía que estaba enlazando dos hilos que se trenzarían por sí solos durante años… y por lo que se ve, parece que podría ser para toda la vida.

Aprovecho para lanzar un ¡viva! a tus hijos, maestros desde pequeñitos, a quienes has enseñado a no dudar de lo que perciben. Gracias.

ECL: Jejejejejejejeje… Me vas a sonrojar. 😉

Actualmente vives en Mallorca. Conozco la historia de cómo cambiaste La Cava Baja, en Madrid, por la Isla. Me resultó muy curiosa. Me gustaría que hicieses un resumen a nuestros lectores.

MZ: En el año 2004 por fin cerré una etapa de mi vida.

A estas alturas me doy cuenta que soy un animal que se purga cada ciertos años o quizá es al revés, que a la vida le gusta darme patadas en el culo cada cierto tiempo y yo soy un poco pelota de fútbol… jajajaja.

El caso es que llevaba acariciando dejar Madrid desde el año 2000, cuando abandoné mi trabajo fijo en una gran superficie de la información, con la promesa de no volver a trabajar nunca más en esa tóxica fábrica de relatos.

En el 2004 logré ahorrar algo de dinero y pensé darme la oportunidad de cumplir un sueño: errar por el mundo durante 1 año, con apenas nada, uno de mis referentes era Satish Kumar, el caminante jainista que recorrió medio mundo a pie, sin nada, para reivindicar el cierre de las centrales nucleares.

Cerré mi pequeño piso tras de mí y lo primero que hice fue conocer la tierra donde nació mi abuelo, actualmente en Polonia (él es uno de esos miles de alemanes expulsados de su tierra tras la segunda guerra mundial en nombre de un nuevo orden del mundo, para fortalecer un país apoyado por la comunidad internacional llamado Polonia, con todos los respetos a la ciudadanía polaca, ojo).

Allí comprendí que hay una generación de nietos que regresó a esa tierra para hacer lo mismo que yo y cerrar una herida en la que nuestros padres crecieron y con la que nuestros abuelos murieron. Hablo en masculino porque a esta rama de la historia pertenecen los hombres de mi familia. El año pasado comprendí que esta realidad es similar a la de las personas que llegan a Grecia huyendo de la guerra.

Fue un despertar. Estaba en Lesbos, nuestro barco amarrado en la orilla, intentaba romper la barrera de quien da y quien recibe. Y de golpe lo vi. Sólo nuestra falta de memoria les hace excepcionales y oficialmente receptores de una solidaridad abundante entre las personas y escasa en las instituciones.

Después de aquel viaje, sanador y emocionante, regresé a España y busqué un rincón en el mapa en el que pudiera escribir un libro que tenía pendiente: mi viaje a pie junto al Ebro, del nacimiento a su desembocadura, en solitario y en un silencio sólo interrumpido cuando me cruzaba con alguien que, normalmente, me brindaba su ayuda.

El primer hombre con el que me crucé, nada más poner pie en la isla, terminaría convirtiéndose años después en mi pareja. Cuando terminé de escribir el libro me pregunté si alguna vez había apostado por el amor… y aquí me tienes… jajajaja…

ECL: Jajajajajajajaja… sí, recuerdo tus “tienes que conocer a Tony”. Y con Tony, además de andar en paralelo por la vida, te hiciste “marinera”.

¿En estos momentos estás en alta mar?

MZ: Estoy embarcada, sí. Hace ocho años que comencé a navegar por el Mediterráneo para cumplir un sueño: hilar sus islas.

Cada verano añadíamos una semana más, un mes más… Hace 3 años mi pareja compró un barco a un precio más que asequible. Vivimos en él durante año y medio, los primeros seis meses amarrados en Formentera, cuidando la herida de una duna del parque natural de Ses Salines (Formentera) y repoblándola con 60.000 planteles de plantas autóctonas.

Lo hicimos, con ayuda puntual de amigos que se acercaban a aportar su semilla. El año pasado estuvimos navegando seis meses. Esta temporada serán sólo cuatro meses. Yo lo llamo “mi etapa náutica”.

¿Te has fijado en mi nombre? Me llamo Mar.tha (para mí la T representa la tierra y el Ha, el aliento del planeta, el aire, jajajajaja).

ECL: Jejejejejejejeje… Sí, algo así me esperaba. ¿Dónde vas a hilar este verano?

MZ: Este año estaremos en la zona que rodea a la isla de Itaca, una isla mítica en nuestra cultura, y para mí representante de las utopías.

ECL: Te seguiremos flotando. ¿Éste es un proyecto personal? ¿Por qué lo haces?

Como te comenté tenía el sueño de bordear el Meditarráneo, por tierra y por mar.

Por mar cosiendo islas.

Por tierra atravesando fronteras y deshaciéndolas a mi paso.

Cuando en el 2011 vimos que, en nombre de la crisis, las personas empezaban a dejar a un lado sus sueños para someterse a condiciones de trabajo esclavas, decidimos hacer lo contrario, aprovechar los huecos que nos dejaba la desaparición de nuestros clientes (somos profesionales independientes) para cumplir nuestro sueño, así empezamos a navegar cuatro meses de tirón, recuperando un barco abandonado, el Brancaleón.

Hice un blog de aquel viaje en el que mi vida dio de nuevo un salto: “El envés del agua” (piedraagua.wordpress.com).

ECL: Sí, estuve siguiendo con mucho interés el viaje del Brancalón. Fue increíble sin estar a bordo, así que imagino la experiencia bajo sus grandes velas.

A lo largo del año sigo tus proyectos con mucho interés. Eres una mujer muy creativa. Háblanos acerca de esos proyectos y cómo nace cada uno.

MZ: Oh, gracias. En esta última etapa estoy empeñada en enseñar a narrar la vida con palabras vivas, haciendo caso a la información que procede de los sentidos, la intuición, los sueños, el amor… y no sólo la mente.

Estos relatos son necesarios si queremos cambiar el rumbo de este planeta. La humanidad vive, más que nunca, sumida en una era narrativa, en la que los relatos pesan más que las realidades. Para mí, el turismo de sol y playa es un buen ejemplo: mira cuántos millones de personas se mueven por el mundo en busca de un paraíso artificial, creado a base de photoshop, falsa memoria, mitos, publicidad…

Este punto de partida alimenta a dos líneas de trabajo fundamentales. La primera la he llamado “Nárrate!” y va dirigida a personas que quieren contar la historia que les importa de verdad, que aman: su trabajo, sus proyectos, su negocio, su obra artística, a sí mismas… Les enseño a contar su historia para que puedan hacer el cambio que buscan o para contar que ya lo han hecho, para entender que narrar es poderoso y pueden usar sus relatos para transformar amorosamente la existencia propia y la común.

La segunda gira en torno a Eros. Mi lema es que “Eros no es lo que parece” sino mucho más, es el lazo que nos une con la vida. En este caso enseño a decir el amor, a representar nuestros deseos, instintos, sensualidad… desde otro lugar.

Las maestros de ceremonias de este viaje a nuestro interior más tierno y sexy son las plantas. Ellas nos enseñan, con su aparente silencio, a permanecer en la generosidad que sostiene cualquier acto de amor. Por eso esta línea de trabajo la llamo “Viajes al jardín de Eros”. Las personas descubren por el camino cómo aman, cómo pueden expresarse de otro modo y vuelven con un cuaderno de viajes que da fe de su sensual aventura.

ECL: Me encanta. Estoy deseando leer tu libro que sé que me espera en el barrio de El Carmen, atesorado por Maruja, esa madre creativa y coqueta, jejejejejejeje…

De todos los trabajos que has desempeñado: ¿cuál es que más te ha enseñado? ¿Cuál es el que más te ha apasionado? ¿Cuál es el que no repetirías?

MZ: Aprendo de cada paso que doy, así que no descarto ninguno.

Del que más aprendí y al que no volvería fue mi etapa como miembro del equipo de investigación en Antena 3 TV. En él aprendí a hacerme otras preguntas, aprendí qué significa trabajar profundamente en equipo, como ir más allá de las apariencias, de qué modo detecto que alguien oculta una información, escuchar el lenguaje de los cuerpos, de los lugares, mientras indago en lo más real y concreto.

Hice grandes “descubrimientos” informativos con métodos no reglados, como preguntar al paisaje de Palomares donde escondían los restos de la bomba caída allí en los últimos años del franquismo… y acertar. Luego mi trabajo consistió, sencillamente, en encontrar los parámetros que dieran fe de esta información. Y los conseguí.

Fue la última vez que trabajé para una gran superficie de la información. El equipo de investigación al que pertenecí fue una excepción durante años. Cuando cambió la dirección de la cadena y Sáenz de Buruaga llegó con todo su equipo para hacer ganar las elecciones al PP (eso es lo que nos dijo, sin pudor, el día que entró en la televisión) y dar un golpe de timón ideológico a toda la plantilla a base de crear inseguridad y perseguir a las personas que pensaran o actuaran de manera que no estuviera de acuerdo con su ideología, me fui. Aquellos meses, antes de irme, fueron un infierno. Agradezco hoy tanto dolor que permitió renacerme de nuevo a un modelo de vida en el que hoy soy lo que soy y hago lo que hago y vivo con quienes vivo, etc.

ECL: Viví, escuchándote, esa época y tu sufrimiento. Una pena. Pero me alegro tanto de que tu vida cambiase hacia este caminar…
¿Crees que seguir nuestros sueños es importante?

MZ: Es clave, se trata de hacer posible la esquiva utopía, no tanto para alcanzarla como para remover el suelo, como hacen los arados de la permacultura, se trata de querer lo imposible para vivificar este planeta, se trata de romper los límites establecidos por el miedo o la costumbre e ir más allá, algo nada heroico, sencillamente vital, profundamente poético y filosófico. Se trata de creer que el mundo puede transformarse y formar parte de esa transformación… Esta es la aportación de la especie humana, se nos ha olvidado qué es soñar, ahora sólo deseamos.

ECL: Martha, todas tus palabras desprenden la energía positiva que te rodea. Eres fundamental para que esta vida tenga sentido. No dejes nunca de perseguir tus sueños, de compartirlos y de navegar ese mar que tanto te ama a ti, que tanto cuidas y que nos hace disfrutar a todas las que te leemos.

Mil gracias por dedicarnos este ratito, tan precioso y preciado, tan rico, tan sensual… Aunque ya lo sabes, recordarte lo que te quiero, lo que te admiro y, ojalá, nuestros caminos, algún día, compartan un instante para empaparme de ti.

GRACIAS!!!

PD.- MZ: Te contesto en verde, uno de los colores de la tierra, que estos meses, ya sabes, más que estar en ella la observo. Un particular homenaje a las hojas de estos árboles que arden, como si se estuvieran quemando a lo bongó a modo de protesta. Puedo echar de menos el azul en el que vivo ahora cuando estoy en “modo terrestre”, pero me calma saber que siempre estará allí, dispuesto a ser acariciado aunque se esté muriendo. El verde, en cambio, es frágil y perecedero.

Lola

1 comment so far

claraPublicado en9:43 am - Jul 10, 2017

Siempre virtuosa mente magica.

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