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El huerto en casa.

El huerto en casa.

Sabéis que muchas veces os he animado a cultivar vuestros propios alimentos.

Las razones: varias. La principal, si cultivamos en casa, en un espacio reducido, no es, evidentemente, proveernos de alimentos todo el año. La razón principal de tener un pequeño «huerto» en casa es nuestra salud mental y emocional.

Tocar tierra, estar pendientes de los ciclos de la Naturaleza, ver cómo crecen las plantas, su olor, los colores de las flores de las hortalizas, manipular semillas, trasplantar… todo eso nos hace sentirnos bien.

¿Sabíais que las plantas desprenden aceites esenciales que curan? Bueno, ahora se le da un nombre que no recuerdo, pero me entendéis. No solo huelen las flores. Todas las partes de una planta desprenden un aroma. El contacto con este olor, a veces imperceptible, nos sirve de medicina. Sin quererlo, estas sustancias cambiarán nuestro estado de ánimo, mejorarán nuestra salud y nos mantendrán activos.

¿Por qué creéis que cada vez está más de moda el “baño de bosque”, o shinrin-yoku en japonés, en todo el mundo? La razón es muy simple y de sentido común: necesitamos Naturaleza porque somos Naturaleza.

Necesitamos, cada vez más, estar en contacto con ella. Nuestras vidas se tornan grises en ciudades masificadas, alejadas de cualquier posibilidad de verde. De hecho, se están sustituyendo por verdes artificiales que eviten el derroche de agua y el mantenimiento. Aunque yo, eso, lo debatiría.

Es como lo de apagar fuentes para ahorrar energía en el centro de las ciudades. ¿Alguien se ha puesto a analizar el efecto terapéutico que proporciona una fuente en movimiento sobre la población? Aunque yo pase ignorando o sin darme cuenta de que esa fuente está en marcha, está actuando sobre mí, como medicina, sin que me dé cuenta.

Pero bueno, volviendo al tema de tocar tierra… Como os decía, hay muchas razones para cultivar en casa, en pequeños espacios como terrazas, balcones, ventanas o detrás de éstas. Por ejemplo, tener unas macetas en la cocina con plantas aromáticas, además de proporcionarnos materia prima para aliñar nuestros platos, está actuando como si estuviésemos tomando algún tipo de preventivo contra enfermedades.

Tener unas tomateras en el balcón que da al salón es medicina pura: la maravilla del aroma que desprenden las plantas, el color de las flores cuando se están desarrollando, el olor de un tomate al cogerlo, al cortarlo y el disfrute de nuestras glándulas salivares cuando le damos un bocado… ¿Creéis, realmente, que hay algo más maravilloso?

Jejejejejejeje… Para mí, eso es lo que en casa llamamos “Tesoros”.

Podemos emplear cualquier espacio (siempre que tenga condiciones favorables, claro) para tener nuestro pequeño huerto en casa. Podemos utilizar cualquier tipo de envases o recipientes para cultivar, pero si, además lo hacemos bonito, será el más preciado bien que mostrar a nuestras visitas, familiares y amigos, contribuyendo así a difundir esta sencilla afición por el mundo.

He encontrado una web donde podemos encontrar muchas de las cosas que nos vendrán bien para iniciar esta afición tan valiosa: el huerto urbano. Se trata de una empresa que nos lo pone ya todo en la mano. Cosa que hoy se agradece.

Tiene de todo y ecológico, como a mí me gusta. Estoy deseando volver a tener un pequeño huerto. Atrás dejé el mío. Necesito recuperar la sensación de cultivar y he decidido retomarlo. Sin unas macetas que cuidar, sin unas hortalizas cultivadas por mí, como espinacas, lechugas o tomates, no soy nadie.

Lola

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