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Algunos niños con altas capacidades molestan

Cada día aprendemos de los niños de Altas Capacidades.

Por suerte, me rodean varios así, ellos me enseñan.  Niños inquietos, con talentos desbordantes, con una imaginación absolutamente infinita y que, si por ellos fuera, apenas dormirían para que les diese tiempo a hacer más cosas.

Ángela, Iker, Alba, Héctor, Lucas, Hugo, Candela, Lucía… son algunos de ellos. Todos con nombres y apellidos. Todos con pies y manos dispuestos a utilizarlos para satisfacer sus inquietudes.

Pero también están los que molestan.

El caso de Iván es uno de esos. Iván es un niño con un talento sin explotar. Activo, inquieto, con mucha capacidad para crear pero… no cuenta con nadie que le facilite las cosas....

Que sí, que vale.

Cuando tenemos un hijo pre-adolescente con altas capacidades es muy importante prestarle la máxima atención. Lo cual no quiere decir que no haya que hacerlo con todos, pero especialmente con ellos porque lo necesitan, porque pueden perderse en el camino sin nuestro apoyo y convertirse en carne de cañón como algún caso que conozco personalmente.

Su nivel de demanda (la que escuchamos y la que no se escucha) es tremenda y puede desbordarnos a nivel físico y emocional como padres, pero NO podemos dejarles lidiar solos con ello.

Tenemos que saber, en todo momento, cómo se siente, acompañarle, darle buenos consejos y compartir mucho tiempo con ellos....

Deja de hacer el payaso!!!

 

 

Si saltan haciendo pedorretas, si ponen cara de locos y cantan con una fregona como micrófono, si se ponen zapatos de tacón de mamá y canturrean una copla, si cogen una cacerola y se la ponen por sombrero, si en el baño sumergen la cabeza y expulsan aire por la boca para hacer burbujas de pez, si se disfrazan o se pintan la cara y bailan como locos, si chillan a ver quién lo hace más fuerte, si dibujan con varias pinturas agarradas a la vez con la mano haciendo círculos a lo loco, si bailan con el perro a dos patas, si cogen dos cartones de rollos de papel higiénico gastado y se hacen unos prismáticos para ver la isla desde el mástil de un barco de cartón, si se comen los espaguetis sorbiéndolos de una punta a otra… NO ESTÁN HACIENDO EL PAYASO!!!...

Mi comida favorita

 

Hoy quiero enseñaros un truco que utilizo cuando monto campamentos o vienen muchos amigos a pasar unos días casa.

Lo peor: la hora de la comida.

Hasta en adultos lo vivo. Ya puedes montar un seminario maravilloso, con ponentes extraordinarios y una temática interesante que, si los participantes no comen bien, las encuestas bajan. Así de triste.

Y, la verdad, es que me gusta que se lleven una buena impresión de un trabajo bien hecho, con cariño, cuando nos despedimos.

Así que, se me ocurrió poner en marcha el plan que os cuento y funciona.

Consiste en que, si necesito organizar compras y demás, unos días antes del encuentro le pido a los asistentes que me manden sus 5 comidas favoritas....

Visitas

Cuando le decimos a los niños que les vamos a llevar de “visitas” se les suele hacer cuesta arriba.

Me refiero a visitas culturales, porque como antes de ir no tienen la idea de lo que van a ver, suele parecerles un rollo.

Una manera más efectiva de que esas excursiones les gusten es que sean ellos los que las organizan. En este post os cuento cómo lo hago yo.

No tiene por qué ser en la ciudad dónde vives exclusivamente. Puede ser en cualquier ciudad a la que vas de vacaciones o a visitar a algún amigo o familiar.

En primer lugar elegimos un tema que nos interesa a todos, por ejemplo los minerales....

Sintoniza el dial

Os quiero contar una idea que se me ocurrió hace unos años por si os sirve.

Trabajaba con un grupo de niños en las actividades extraescolares del colegio y, hasta en ese espacio tan distendido, había algunos que apenas se relacionaban y menos aún hablaban en público.

Quería que todos participasen, que todos se expresasen y contasen cómo se sentían o qué les apetecía hacer o decir.

No era fácil. No les gustaba hablar y que el resto les mirase a ellos. No llevaban muy bien el ser protagonistas.

Entonces se me ocurrío crear una radio. Una superradio donde hablar sin miradas, donde proponer cosas, donde contar cómo te sientes o qué te molesta o te gusta…

Entre todos la diseñaron, la pintaron y la colocaron entre mesas de la clase....

Ciencias aplicadas

Cada año procuro enseñar a los niños, y sobre todo adolescentes, a fabricar sus propios cosméticos.

La razón es obvia: para ellos es divertido, no aporta tóxicos a su organismo y se ahorra dinero. Lo más importante para mí es que se eliminan sustancias muy nocivas que pueden desencadenar enfermedades importantes. Es curioso que en una colonia infantil, por ejemplo, haya casi más tóxicos que en uno de los peores desodorantes para hombre.

En primer lugar estudiamos la vegetación de la zona: “malas hierbas”, flores y frutos. Aprendemos a buscarlos en las guías y a ponerles nombre.

Dar un paseo en cada época del año para ver qué encontramos y qué podemos recolectar es interesante....

¿Dónde estoy?

Si apenas los adultos somos capaces muchas veces de saber ubicar un lugar en el mapa, aunque lo hayamos visitado, a un niño le cuesta mucho más.

Me parece importante enseñarles a orientarse, saber dónde están en cada momento (sobre todo viajando) y que aprendan a manejar callejeros, mapas o planos de transporte.

Les aumenta la seguridad, la visión espacial y pueden hacerlo desde temprana edad. Es una manera muy divertida de aprender geografía. Además, les va a aportar un recurso y conocimiento que les servirá para toda la vida. Es un aprendizaje real.

Primero tienen que conocer las diferentes formas de que disponemos para representar la realidad....

Caja para mensajes positivos

Hablamos siempre de la importancia de los pensamientos positivos.

No es lo mismo estar todo el tiempo quejándose de lo que nos pasa, de lo que no tenemos, de lo que no nos valoran, de lo mal que nos encontramos, de eso que no nos ha salido como queríamos… que recordar lo bueno que nos pasa o vivimos.

Tenemos que intentar enseñar a nuestros hijos o alumnos que siempre hay algo positivo cada día.

Una actividad que siempre hago cuando trabajo con niños o con mis propios hijos es una “Caja de cosas positivas”.

Con cajas de zapatos o de cartón pequeñas y material variado, construimos nuestra caja cada uno....

Toquemos!!!

En los treinta años que llevo como educadora he visto de todo, claro, pero una cosa que me ha llamado tremendamente la atención es que a muchos niños les da “repelús” tocar cualquier tipo de masa.

En un campamento de verano, donde disponíamos de un maravilloso sitio al aire libre, con una fuente con agua fresca para beber y lavarnos las manos, me sorprendió que a una actividad para fabricar plastilina casera (agua, harina, sal y colorante alimentario) solo se presentaron seis niños.

No querían participar porque les daba asco pringarse las manos, amasar, tener que ir a lavarse a menudo… No les gustaba tocar nada que tuviese una textura blanda y húmeda....

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