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Yo sí les dejo pintar las paredes

Cuando eran pequeños les dije que podían pintar en las paredes, en las de su habitación, con lápiz.

Hacían pequeños muñecos, rodeaban fotos que habíamos puesto en la pared a la altura de sus ojos, comenzaban a preguntar cómo se escribía determinado objeto y ponían al lado su nombre… A lápiz y no mucho. Como podían hacerlo tampoco era lo que más les llamaba la atención.

Con tres o cuatro años, Mario, el pequeño me pidió hacer un dibujo en una pared del salón que quería copiar de un libro de cuentos de la biblioteca que le gustaba mucho.

Eso ya eran palabras mayores, jejejejejejeje… Aún así, como copiaba muy bien los dibujos que le gustaban, accedí....

Bichos

Una manera sana de educar a nuestros hijos es enseñarles que todos los seres vivos son importantes. Animales y vegetales tienen su misión, cada uno de ellos y en su conjunto.

Aprovechando el tiempo libre que tienen en verano, sin cole ni deberes (espero) podemos realizar con ellos muchas actividades enfocadas a este objetivo.

Hoy os propongo una que les encanta y que he puesto en práctica en diferentes ocasiones y entornos: en casa, en colegios, en campamentos…

Si disponéis de jardín propio, de jardín en la comunidad de vecinos en la que vivís o donde quiera que estéis pasando las vacaciones y podéis poner en práctica esta actividad, no dejéis de llevarla a cabo....

Tesoros

Encontrar tesoros es una de las actividades que más les gusta a los niños realizar durante las vacaciones. Da igual si son grandes o pequeños. La cuestión es que sean “especiales”.

Especial es una rama con forma de varita mágica. Especial es una piedra que tiene tres colores. Especial es una semilla “rara” encontrada en la montaña. Especial es una concha o un caracol encontrado en la playa, aunque sea un resto de chiringuito, jejejejejejeje…

Así que, como los niños son muy dados a buscar tesoros, es interesante disponer de un lugar también mágico para irlos guardando.

A nosotros, lo que más nos gusta, es meter los tesoros en un cofre pirata....

Lo dejan todo hecho un “Cristo”

Lo sé. A muchos nos gusta que nuestra casa sea un pequeño museo de ajuares, muebles caros y brillantes, sin purpurina por el suelo, con las habitaciones a juego con el catálogo de Laura Ashley, rosa o azul (según el sexo)… pero ellos no valoran esas menudencias ni les interesan.

Ellos quieren jugar, dejar montado el Scalextric, el mundo Playmobil, la tienda de frutas o el castillo del dragón en su habitación para jugar toda la semana.

Cierto es que cada vez los espacios son más reducidos y tenemos más cosas. Así que, si dejamos todo por el suelo, no podemos ni caminar....

Hay que moverse!!!

Si dejásemos a los niños seguir su ritmo de desarrollo motriz desde que nacen nos sorprenderíamos. Cada uno, sin nuestra ayuda, acabaría poniéndose en pie, andando, corriendo, trepando, saltando…

Parece que si no les agarramos de las manos para que den sus primeros pasos, sujetándolos como a una marioneta, no aprenderían a caminar y no es cierto.

Los humanos sabemos cuando estamos preparados para avanzar en nuestra movilidad pero se interrumpe, casi siempre, por nuestra propia comodidad: atar a los niños en el carrito, meterles en un “taca-taca”, que estén en un “parque” mientras hacemos nuestras cosas…

Y, después, cuando ya se desplazan, les vamos orientando hacia actividades, normalmente monotemáticas, como fútbol, danza o karate....

A comer!!!

Bueno, bueno… Otra gran oportunidad del verano: reconducir a nuestros hijos hacia la alimentación sana.

Ya, éste no es un blog de alimentación, lo sé, no voy a hablaros de datos sobre los alimentos a los que se puede acceder por todas partes, pero me parece importante hablar sobre este tema y reconducirlo hacia las actividades que podemos hacer con nuestros hijos encaminadas hacia la cultura alimentaria.

Muchos de los niños de este país se pasan 11 horas en el colegio. Algunos llegan a las 7:00 AM, a desayunar en el cole y se marchan a las 18:00 horas, después de la merienda....

Acuerdos

El verano es una fuente inagotable de recursos para aprender.

Sin la presión del horario escolar, exámenes, memorizaciones, actividades extraescolares fatigosas, madrugones, etc… nuestro cuerpo se relaja y se predispone a captar todo aquello que le sea interesante a su alrededor.

Yo recuerdo cada verano, cada viaje, cada experiencia, cada visita a otras ciudades, detalles de los juegos con mis primos y hermanos como si fuese ayer.

Así que, debemos aprovechar cada instante para que nuestros hijos se empapen de cosas positivas durante este largo periodo de valor incalculable.

Sí, lo sé, no todos tenemos la suerte de poder compartir con ellos todo el tiempo, pero el que dispongamos deberíamos disfrutarlo sin límite....

Quiero que sepas…

… lo mucho que te quiero; que estoy orgullosa de ti; que hoy me he sentido mal; que no podría vivir sin ti; que me encanta verte sonreír; que buscásemos una solución para…

Cuántas veces nos gustaría decir algo a alguien y no nos atrevemos, no tenemos tiempo, no encontramos el momento, etc. También a los niños les pasa. A veces quieren decirnos algo y prefieren hacerlo indirectamente. Así que, si queremos conocer lo que sienten, debemos darles la oportunidad de comunicarse.

Nosotros, en casa, encontramos la solución. Un «comunicador». Lo hicimos entre todos, con los colores que más nos gustan y decorado como nos apetecía en ese momento....

Que cosa, que cosa…

Creemos que nuestros hijos y alumnos son muy pequeños para realizar determinadas acciones y les coartamos aprendizajes que les encantan. Por ejemplo, coser.

Durante todo un curso, en las actividades extraescolares que realizaba con los que se quedaban aún más horas en el colegio después del comedor, una de las cosas que les enseñé es a coser.

Parece muy de épocas pasadas, de cuando mi madre era pequeña e iba al colegio de monjas, que le enseñaban a realizar las tareas propias de «la mujer», pero no.

Los conocimientos básicos de costura son interesantes para todos, para saber cosernos un simple botón, por ejemplo, pero yo quería ir más allá....

Puajjjjjjj… Qué asco!!!

Me encuentro niños que, a escondidas, tratan de ser “bicheros”. Niños que a sus madres, padres o hermanos les dan tanto asco los animales en general o los insectos en particular que no soportan ni oír hablar de estos seres.

Niños que desean tocar un pez, coger un saltamontes o un pájaro. Niños que piden ir a un zoológico o a un museo donde puedan aprender sobre estas cuestiones.

Un alumno de actividades extraescolares de cinco años me pedía que hiciésemos cosas con “bichos”, “porfa, porfa, porfa…”. “En casa no quieren saber nada de nada de animales y a mí me encantan, pero solo me dejan tocar los de plástico”....

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